Hotel Parador Canaro, un establecimiento con mucha historia y tradición en Andorra

La Familia Farré, conocida como Familia Canaro, comenzó en el negocio hotelero en 1963 con el Hotel La Posta de Soldeu, equipado con 12 habitaciones.
Posteriormente, en 1968, M. Josep Farré reconvirtió una antigua Borda (construcción para guardar el ganado en la alta montaña) en un restaurante con 5 habitaciones, el Primer Parador Canaro. La palabra Parador hace referencia al lugar para hacer una parada en la ruta de mercaderes, ganaderos y demás viajantes que llegaban a la zona.
El Sr. Farré, un gran emprendedor, apostó en 1968 por crear una pista de esquí para debutantes con un telesquí al que llamó Canaro, justo al lado del Hotel Canaro.
En 1976 se instala el primer cañón de nieve artificial de todo el Pirineo.
En 1980 el Parador Canaro se renueva, ampliando sus habitaciones de 5 a 18.
En 1981 se lleva a cabo la ampliación del área esquiable y se inaugura el segundo telesquí, bautizado con el nombre Pedrico.
En 1991 se renuevan y automatizan las instalaciones de nieve. Se instalan 16 cañones de nieve en las dos pistas de esquí.
Posteriormente, en el año 2000, se amplía el área esquiable en 3 hectáreas.
En 2009 se amplía y renueva el Parador Canaro hasta alcanzar el aspecto actual. Ahora con 64 amplias y confortables habitaciones con magníficas vistas sobre las pistas de esquí Ski Parador Canaro y las montañas colindantes.
En 1972 la familia Farré construyó la primera piscina climatizada de todo Andorra.

En 1972 la familia Farré construyó la primera piscina climatizada de todo Andorra.

1972 Parador Canaro con 18 habitaciones, piscina climatizada y la pista de esquí al fondo.

1972 Parador Canaro con 18 habitaciones, piscina climatizada y la pista de esquí al fondo.

En 1976 se instala el primer cañón de nieve artificial de todo el Pirineo.

En 1976 se instala el primer cañón de nieve artificial de todo el Pirineo.

 

Un Homenaje al abuelo Miquel Farré Casal

El abuelo Miquel Farré Casal, famoso ganadero de la zona, fue el encargado de llevar las cartas de La Posta francesa hasta la localidad de Porte cada día. El gobierno francés lo condecoró por su labor con la medalla de honor francesa y como regalo le entregaron unos esquís que fueron unos de los primeros esquís de Andorra. Hoy en día se encuentran expuestos dentro del Parador como homenaje a este gran hombre.

Según calcularon, el abuelo Miquel Farré habría dado la vuelta al mundo 10 veces durante toda su trayectoria si contaran los kilómetros que hizo durante los años que llevó el correo a Francia.